Observatorio de la Sociedad de la Información

La sociedad, la información y el conocimiento ante la difusión de las TIyC[1]

Gustavo Aprea  gaprea@ungs.edu.ar

http://www.tierralibredigital.com.ar/obv_soc_info_nota12.htm

Abstract

Dentro de los abundantes metadiscursos que comentan los cambios e influencias que las Tecnologías de la Información y Comunicación  (TIyC) ejercen sobre el conjunto de la sociedad y en relación con las prácticas individuales se destacan  los términos información y conocimiento. Cada una de estas  nociones hace referencia  a conceptos  que, tanto desde el sentido común como desde el punto de vista técnico, se diferencian claramente. Pese a  que estos términos provienen  de campos diferentes en el marco de los textos que hablan sobre Internet parecen fundirse o, al menos,  solaparse.  Discursos de organismos internacionales o funcionarios oficiales hasta comentarios periodísticos y ciertos análisis sobre los “efectos” de las TIyC   trabajan los términos de información  y  conocimiento en una unificación que es negada por los principales teóricos que describen los cambios sociales que definen a una nueva “era” de la información  o una “sociedad” del conocimiento.  El proceso que  convierte en sinónimos  términos que hasta el momento no lo son  condiciona el modo en que  nuestra sociedad  considera a las tecnologías teleinformáticas, define un campo de  prácticas comunicativas posibles, ubica a las TIyC dentro del conjunto de los medios de comunicación y presupone efectos que producirían en la sociedad y los individuos.

Este trabajo se enmarca en la investigación en curso “Usos y representaciones sobre las TIyC y sus posibilidades en el ámbito educativo. Contribuciones para el diseño de planes de capacitación docente” desarrollada en el Área de Comunicación de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

1. Las TIyC, la información y el conocimiento.

La emergencia y el afianzamiento de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIyC) han generado  una abundante cantidad de estudios, comentarios y análisis que pretenden dar cuenta de los efectos (posibles o comprobados) que la presencia de este tipo de dispositivos genera dentro de la sociedad. Este conjunto amplísimo de metadiscursos describe, interpreta o comenta la transformación de diferentes prácticas sociales ligadas con los procesos comunicativos tanto en el plano individual  como  en el de las experiencias colectivas. Dentro de estas transformaciones los cambios que se producen  en el ámbito cognitivo ocupan un lugar destacado. Es por ello que  los conceptos de información y conocimiento son permanentemente aludidos den el marco de aquellos discursos que definen los usos y las consecuencias que las TIyC tienen en nuestra sociedad. La importancia de estos términos es tal que se los ha utilizado para describir y clasificar  al conjunto de cambios que las TIyC  han producido y, en algunos casos, se los emplea para denominar  al nuevo tipo de sociedad o la nueva era que estas nuevas tecnologías producen. Así, por ejemplo,   Manuel Castels  define una “era de la información”[2] para describir el nuevo tipo de sociedad “redes informáticas interactivas” [3]que se extiende a lo largo del planeta desde fines del siglo XX. Peter Drucker[4] acuña la expresión “sociedad del conocimiento” para describir un nuevo tipo de organización social  que requiere una rápida adaptación espacial y temporal a los cambios tecnológicos y organizativos - la llamada “nueva economía” -  que “estallan” en la década de 1990.  Aunque ambos términos pertenecen al mismo universo semántico  tanto desde el punto de vista  del sentido común como desde una perspectiva técnica expresan  dos conceptos claramente diferenciados. La noción de conocimiento  tuvo  sus inicios – al menos en el marco de la cultura occidental - dentro del campo de la filosofía y dio origen a una disciplina específica: la epistemología.  Por su parte  el concepto de información comenzó a ser desarrollado dentro del campo del derecho para extenderse  recién en la modernidad  a la tecnología para finalmente ser recuperado por las ciencias sociales. Por la amplia presencia  de estos conceptos diversas disciplinas  como, entre otras, la psicología, la sociología o los estudios en comunicación definen a la información y el conocimiento como conceptos diferentes pero En ese sentido las definiciones de ambos conceptos son abundantes y no demasiado resultan contradictorias entre sí.  Dentro del corpus discursivo  que analizamos los conceptos de conocimiento  e información  recuperan la interpretación que hacen de los mismos análisis sociológicos que estudian el impacto de las tecnologías en la sociedad  contemporánea y ciertas perspectivas económicas que buscan construir un modelo económico eficiente  que  defina al conocimiento y el manejo de la información como una fuente inagotable de riqueza.[5]

Dada la amplia difusión que ha tenido su obra y el hecho de que establece una relación explícita entre los términos que homologan los discursos que analizamos  se puede citar las definiciones y las diferencias que establece Manuel Castels[6] en  La era de la información[7]. Por un lado adopta la definición de conocimiento de Daniel Bell:

       

   “una serie de afirmaciones organizadas de hechos e ideas que presentan un juicio razonado o un resultado experimental, que se transmite a los demás mediante algún medio de comunicación, en alguna forma sistemática” [8]

 

Por otro, Castels  considera – parafraseando a Porat[9] - que se puede pensar a la información como “los datos que se han organizado y comunicado  el conocimiento”[10]

En términos generales se puede considerar  que esta comparación que establece Castels expresa con claridad la diferencia que otras definiciones también plantean.  Mientras que el término  conocimiento se refiere a un conjunto articulado de elementos generado por un proceso de producción relacionado con la construcción de determinados saberes y habilidades, el concepto de información se relaciona con los productos perceptibles y comunicables de ese conocimiento. Entonces, la diferencia básica que existe en entre el conocimiento y la información puede verse cono una distinción entre un proceso y sus productos.

Pese a  que estos términos provienen  de campos diferenciados y se los distingue con precisión, en el marco de un conjunto de textos que hablan sobre las TIyC parecen fundirse o, al menos,  solaparse. Tal es el caso de una serie discursos de organismos internacionales, funcionarios oficiales, comentarios periodísticos y ciertos análisis sobre los “efectos” de las TIyC   en referencia los procesos educativos.

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto y los objetivos de la investigación en la que se desarrolla este estudio, el presente trabajo procura comprender  cómo en textos que vinculan a las TIyC con los procesos educativos  se convierten prácticamente en sinónimos: Esta fusión resulta una novedad ya que estos dos términos por lo general son diferenciados con claridad, aún en otros discursos que se refieren con las TIyC  y su relación con las transformaciones sociales que estas tecnologías generan.

Dado el marco en que se desarrolla la investigación Usos y representaciones sobre las TIyC y sus posibilidades en el ámbito educativo. Contribuciones para el diseño de planes de capacitación docente  el  análisis de esta unificación de conceptos claves  para dar cuenta de la relación estudiada resulta pertinente.  Los discursos que realizan esta  fusión de conceptos  expresan  las políticas generales y las posiciones institucionales sobre el tema por lo que necesariamente influirán en los usos y representaciones sobre las TIyC. Por lo tanto influyen en las representaciones que dentro de la comunidad educativa  tiene de las TiyC y condicionan sus usos actuales y futuros.

 

2. El conocimiento, la información  y las transformaciones sociales

Como se ha expresado más arriba una serie de textos ha trabajado  la relación  entre las TIyC,  el  conocimiento y la información  como un factor clave de las transformaciones que se están  produciendo en nuestra sociedad. Más allá de una filiación explícita  las ideas expresadas en estas obras conforman  la visión con que trabajan  los  discursos de organismos internacionales, declaraciones de funcionarios y comentarios sobre  las TIyC  que son nuestro  objeto de estudio. Para comprender mejor los límites que generan estos condicionamientos es necesario hacer un repaso general sobre sus orígenes y el modo que plantean la relación entre la dimensión cognoscitiva implícita en toda tecnología  y las transformaciones sociales que describen.

Un  primer punto a establecer es que dentro de este campo existen dos perspectivas que responden a tradiciones diferentes. Por un lado se encuentran aquellos autores que toman como elemento determinante  para el cambio señalan a la difusión de las tecnologías informáticas y su relación con los sistemas y medios de comunicación. Estos son los analistas que hablan de una sociedad de la información  para describir una nueva organización social producto de  la acción de las tecnologías teleinformáticas. Del otro lado se ubican aquellos autores que consideran que el conocimiento  ha pasado de ser un epifenómeno de la riqueza a convertirse en el principal productor de riqueza en el marco del nuevo tipo de capitalismo que preconizan. Dentro de este grupo se incluyen los autores que publicitan la llamada sociedad del conocimiento.

Las dos corrientes intentan la explicación de un nuevo cambio social que ven como un avance dentro de la evolución social. Sin embargo sus puntos de partida y objetivos son diferentes. Los que centran sus análisis en el concepto de información  ponen el centro en el modo en que la sociedad se adapta (o debe  adaptarse) a una nueva  revolución tecnológica que conjuga las transformaciones  que produjeron la imprenta en el plano del conocimiento y la industria capitalista  en el de la organización social. Los que plantean que para que una sociedad produzca cada vez con mayor eficiencia y tenga la posibilidad  de distribuir equitativamente la riqueza generada es necesario que tenga como motor la construcción de un  tipo de conocimiento  acorde con las nuevas  necesidades.

Cada  una de las perspectivas se basa en posiciones teóricas diferentes  que vienen trabajando sobre las causas de  la transformación social desde antes de la emergencia del nuevo tipo de sociedad que pretenden describir y analizar. Quienes hablan de una sociedad o una era de la información  se inscriben en el campo de los que problematizan la relación entre la tecnología y la organización social e inscriben a las TIyC  dentro de los sistemas que generan un cambio cuantitativo y cualitativo  dentro de las estructuras cognoscitivas de la sociedad y los individuos que la componen. Aquellos que hablan de una sociedad del conocimiento  se basan en las concepciones económicas neo liberales  que predican la racionalidad del sistema capitalista de producción para definirlo como el tipo de organización social que mayores beneficios puede aportar a la humanidad. En este caso el conocimiento es la expresión de más clara de esta racionalidad y las TIyC un agente catalizador de los cambios que genera la implementación de dicha racionalidad.

Ambas posiciones tienen puntos de partida diferentes que  recuperan y consolidan posiciones teóricas  previas. Para constituirse como corrientes de pensamiento más allá de los campos disciplinarios  que les dan origen y explicar de un modo coherente la emergencia del tipo de fenómeno social que definen las dos posiciones marcan momentos fundacionales para la constitución de una teoría que permita hablar de la era de la información o  la sociedad de conocimiento.[11]  Una recorrida sobre es estos momentos fundacionales y algunos de los textos  que se consideran tributarios de ellos permite comprender mejor la lógica general de estas construcciones teóricas.

2.1. La sociedad informatizada

Los autores que hablan de una era de la información   reconocen una amplia gama de antecedentes que se remontan a los clásicos estudios de Harold Innis[12] y las nociones que puso en circulación  su discípulo Marshall Mc Luhan[13] al mismo tiempo que recuperan conceptos de tecnologías de la información, autopista de la información  y  la posibilidad de una sociedad de la información definido por el Jacudi[14]  japonés durante la década de 1960. Simultáneamente se inscriben en el marco de los análisis sociales  que dan cuenta de los nuevos  modos de desarrollo del sistema capitalista como los trabajos de Alain Touraine [15] quien define la existencia de una sociedad pre industrial, una industrial y el advenimiento de una sociedad informacional.

En este marco que combina el análisis general de la sociedad  con la presuposición de los efectos de las tecnologías que combinan  la informática con las telecomunicaciones se plantea[16] como primer texto organizador de este conjunto de problemas al informe que Simon Nora y  Alain Minc elevaron al gobierno de Valery Giscard d´ Estaing en 1978: La informatización de la sociedad.[17]  En este trabajo los autores plantean que ya se ha desatado una revolución tecnológica  producto  de la teleinformática  - Nora y Minc son los autores de este término – cuyas consecuencias sociales deben ser reguladas por la acción estatal para evitar que Francia pierda el control de los cambios que se están produciendo en el seno de su sociedad. Nora y Minc plantean que la “informática  se inscribe en un movimiento de  racionalización de la cual es la condición y  la manifestación más acabada”[18]. Plantean  que aquello que los planificadores japoneses vieron como una posibilidad inminente en los años sesenta en la década siguiente se  convierte en una realidad  que cambia radicalmente la organización de la productividad en la industria y la administración al mismo tiempo que  plantea nuevas formas de competitividad en el terreno económico. 

Por  un lado Nora  y Minc reconocen que “la informática puede ser el origen de una de esas discontinuidades alrededor de las que se articula el saber” [19] y que transformará la cultura individual  que  en el futuro la discriminación social “ no radicará tanto en almacenar conocimientos sino más bien en la habilidad de buscar y utilizar”[20]. En este sentido presuponen una serie de efectos en el futuro como producto de la difusión de una nueva tecnología. Sin embargo cuando tienen que describir las consecuencias visibles de la difusión de la teleinformática en la sociedad definen  los cambios  en un sentido cuantitativo: aumenta la productividad, disminuye el empleo, se redimensiona la cantidad de información que es necesario manejar.  La sociedad informatizada es vista a través del incremento  de un tipo de producto: la información que redefine los términos de competitividad y reorganiza la producción. En ese sentido el concepto de información   se convierte en un objeto que tiene existencia física concreta y puede ser medido, intercambiado  y controlado. Un ejemplo interesante para este trabajo es el modo en que Nora y Minc suponen que la difusión de la “máquina y la red” afectarán la educación: la “inteligencia  artificial” permitirá al alumno ”tratar problemas más complejos y por lo tanto más cercanos a la realidad”[21]. Es decir que la informatización ampliará el espectro  pero no constituirá necesariamente cambios cualitativos.

De este modo en el texto de Nora y Minc  se establece como eje de las transformaciones presentes y futuras a una tecnología, la teleinformática,  y su producto, la información. Los autores que siguen esta tradición plantean la discusión en términos de las posibilidades de disputa y control de este nuevo tipo de productividad basada en la información.

2.2.  La sociedad del conocimiento

Varios  autores[22] plantean como texto fundacional para la comprensión del valor económico que tiene el conocimiento  en la sociedad capitalista un artículo de Friedrich Hayeck  publicado al término de la Segunda Guerra Mundial: The use of kowledge in society [23] En este artículo recupera el valor del concepto de conocimiento  dentro del marco de la economía. Así,  para Hayeck el sistema económico más eficiente es aquel que aprovecha plenamente conocimiento existente. En  sentido defiende al “sistema de precios” como el mecanismo  más eficiente para comunicar una información dispersa entre muchas personas y asegurar la subsistencia de una sociedad basada en la división y especialización del trabajo. Pensando la economía en términos de un mercado que se regula a sí mismo el conocimiento,  ya sea organizado (científico) o anclado en un tiempo y lugar pero sin articulación explícita,  resulta un componente fundamental para sostener la racionalidad sobre la que se basa el mercado.  Para que en la sociedad se asignen racionalmente los recursos disponibles es necesario tomar una serie de decisiones relacionadas entre sí. Dada la complejidad de una sociedad basada en la división del trabajo el “sistema de precios” se presenta como el indicador más eficiente para manejar el conocimiento disperso entre todos los participantes del mercado.

En este texto de Hayeck aparecen dos bases para la construcción del modelo de sociedad del conocimiento   Por un lado se define un proceso (el conocimiento)  que se relaciona con un tipo de racionalidad  que puede organizar eficientemente la sociedad.  Por otro, se buscan parámetros para medir  los resultados de dicho proceso y  poder medir su eficacia.

Dentro del campo de la economía  aparece la necesidad de considerar el valor de conocimiento dentro de los procesos económicos. Así en 1957 Sollow [24] logra definir variables de cálculo macroeconómico que permiten relacionar las tasas de crecimiento económico con la renovación tecnológica. A partir de esta posibilidad de cálculo se conecta la renovación tecnológica con la planificación económica. Con la intensificación de la renovación tecnológica que se genera durante desde la segunda mitad de la década de 1970 los economistas comienzan trabajar sobre la estrecha articulación que existe entre los avances científicos y su utilización, distribución, consumo y circulación dentro de la sociedad. Como consecuencia de la fusión a gran escala que se produce entre la informática y las telecomunicaciones  durante la década de 1980 comienza a registrarse como un hecho fundamental que influye en todos los sectores de la actividad económica la transmisión generalizada, el almacenamiento y la utilización  de una información. que no reconoce límites físicos, espaciales o temporales. En la medida que comienza a acelerarse el proceso de innovación tecnológica los economistas comprenden el valor central  que tiene la retroalimentación que existe entre las fases ligadas al mercado y las fases relacionadas con el sistema de innovación tecnológica.  Dentro de este marco el conocimiento entendido como un proceso que posibilita y crea la difusión de las nuevas TIyC  se transforma en una necesidad imperiosa para el sostenimiento y crecimiento del sistema productivo.  Es así como a principios de la década  de 1990  la valoración que Hayeck hace del conocimiento se convierte en la piedra angular de la creación del modelo de la sociedad del conocimiento.  La descripción de las nuevas formas de organización institucional y trabajo hace  que autores como Drucker postulen la existencia de la sociedad del conocimiento como una instancia superadora de una sociedad basada en el intercambio universal de información.

Pese a las críticas que el modelo recibe incluso de economistas neo liberales  que encuentran dificultades para medir ese conocimiento. la percepción que se tiene es que existe un nuevo tipo de sociedad en la que el mundo del trabajo se divide en función del tipo de conocimiento que se maneja. Tales son los planteos que hace Robert Reich[25] - uno de los diseñadores de la política educativa de Bill Clinton –  que define la existencia de tres categorías de trabajo: los servicios de producción rutinaria (actividades con un bajo grado de especialización y rentabilidad  con una tendencia declinar), los servicios a personas (con un nivel más bajo de rentabilidad, un nivel muy bajo de especialización  y una tendencia a aumentar en número) y los servicios de los analistas simbólicos (con una gran capacidad para resolver todo tipo de problemas y la tendencia aumentar hasta  convertirse en el eje sobre el cual se sostiene la “nueva economía”). La idea de incentivar un conocimiento capaz de adaptarse permanentemente a los nuevos insumos, productos y procesos organizacioales se convierte en el motor de la “nueva economía”. Y sobre este presupuesto comienza a planificarse el futuro.

 

3. La política educativa argentina las TIyC, la información  y el conocimiento.

Estas dos concepciones teóricas sobre el impacto que las  TIyC  tienen  en el conjunto de la sociedad  condicionan el modo en que se piensa la incorporación de las tecnologías teleinformáticas  dentro de los procesos educativos ya sea utilizándolas como insumos, ya sea considerándolas un contenido necesario para todos los niveles educativos formales o informales. 

El discurso institucional educativo argentino puede ser visto como un complejo en el cual participan los organismos internacionales que orientan y financian  las innovaciones educativas[26], las declaraciones institucionales de las instancias administrativas del gobierno y las declaraciones  oficiales de los funcionarios que diseñan las políticas educativas. Dentro de este entramado de textos han dejado sus marcas tanto las concepciones  basadas en el peso de la información como producto como aquellas que sostienen la  centralidad del conocimiento como proceso generador y sostenedor del sistema productivo

Además vale la pena recordar  que los conceptos  de conocimiento  e información  remiten al campo semántico de la epistemología  que se encuentra dentro de los fundamentos de los presupuestos pedagógicos sobre los que se basan las políticas educativas.

Por estas razones el modo en que el discurso institucional educativo procesa las diferencias y semejanzas entre ambos conceptos tiene  una serie de características que definen sus particularidades. La más importante de ellas es que, pese a que se enuncian diferencias entre ambas concepciones, en los razonamientos que se realizan la información  y  el conocimiento  aparecen como términos intercambiables. La revisión de  algunos textos significativos  permite dar cuenta de la operatoria sobre la que se basa este proceso de homologación de significados.

En primera instancia puede observarse  cómo en le discurso de los organismos internacionales se genera esta fusión. Así por ejemplo  en el Informe sobre Desarrollo Humano 1999   editado por el PNUD[27] en el capítulo “Las nuevas tecnologías y la carrera mundial por el conocimiento” se hace un análisis sobre el modo en que las nuevas tecnologías – Internet en el caso de las teleinformáticas  -  influyen sobre el proceso de “mundialización”  y generan las bases sobre las que se puede construir un tipo de desarrollo cualitativamente superior.  Pese al énfasis que se pone en el valor del conocimiento como generador de desarrollo, en el momento de evaluar los avances obtenidos y los límites que plantean las nuevas tecnologías  lo que se porblematiza  son las posibilidades de acceso a la información que la nueva tecnología  puede brindar. Se  indaga sobre quiénes son los usuarios, qué dificultades de acceso pueden tener y  a qué tipo de información pueden acceder. Por esto en este informe  se privilegia el concepto de conectividad  (que resulta mensurable) por sobre las  transformaciones culturales y cognoscitivas[28] que son necesarias para la construcción de un saber que permita integrarse activamente al proceso de creación y difusión de conocimiento.

En conexión más directa  con el diseño de políticas educativas  puede citarse  el documento producido por la CEPAL y la UNESCO en 1992[29]que pretende definir los

“lineamientos para la acción en el ámbito de las políticas institucionales que pueden favorecer las relaciones sistémicas entre educación, conocimiento y desarrollo teniendo en cuenta las condiciones existentes en el decenio de 1990.”[30]

 

Este busca generar políticas educativas  y de capacitación que incorporen el progreso científico tecnológico de tal modo que los países latinoamericanos puedan transformar sus estructuras productivas  en un marco de equidad  con le objetivo de que las economías de la región se vuelvan competitivas y se incorporen efectivamente a la “revolución científico tecnológica” [31] que se está produciendo. Entre las fuentes explícitas de este documento figuran una serie de textos de autores – Reich, Toffler, Martin Porter -  que resaltan el valor del conocimiento como productor de “una riqueza inagotable [32] Sin embargo cuando se especifica el modo en que los  países latinoamericanos se deben relacionar con las nuevas tecnología se plantea que:

 

“La generalización de accesos de modernidad y eficiencia influye positivamente sobre la aceptación social de las tecnologías. Los efectos del cambio tecnológico en marcha se propagan en la medida que tal generalización se produzca” [33]

 

Es decir que la aceptación y difusión de las TIyC en el ámbito de las sociedades latinoamericanas  se constituyen en las promotoras de un nuevo tipo de conocimiento. O sea que el aumento cuantitativo de los accesos a las nuevas tecnologías se convierte en el motor de un cambio cualitativo en los sistemas de producción de conocimiento.

Esta relación entre la posibilidad de conexión con las nuevas tecnologías y la promesa de la concreción de cambios  en los modos en que la sociedad  y los individuos construyen el conocimiento  se expresa también a través de manifestaciones discursivas de diversos funcionarios que orientaron la política educativa argentina. Así la ex ministra Decibe  en un artículo[34] aparecido en Zona educativa,   la revista oficial del Ministerio de Educación destaca la importancia que tiene la informática en la definición de los planes educativos[35]. En este texto luego de definir la existencia de la sociedad de la información enfatiza la necesidad de la capacitación docente para adaptarse a esta nueva circunstancia y concluye profetizando la llegada inminente de un escenario educativo en el que la presencia de las  TIyC redefine las formas de construcción del conocimiento: “La tecnología de las computadoras está permitiendo pasar del lápiz y papel al teclado y la pantalla”[36] Es así como el discurso técnico – político de la Ministro visualiza  están  modificando (o modificarán) los modos de producción de conocimiento que se dan en la escuela. Una vez más la enunciación de una multiplicación de las posibilidades de conexión a las TIyC genera una utopía de cambio en los procesos de producción de conocimiento.

Durante el  gobierno de De la Rúa   la  apuesta por la conectividad  se multiplica.  El único eje sobre el cual se propone estructurar  la inserción  de las TIyC  en el ámbito de la educación es el proyecto Educ.ar[37]. En sus estatutos propone: “la fijación de la política de contenidos de dicho Portal Educativo, mediante la calificación y evaluación de contenidos propios y de terceros que sean incluidos en el mismo”[38] y:

“establecer una red de comunicación (Intranet) a fin de otorgar conectividad a los establecimientos educativos, los docentes y los alumnos con el "Portal Educativo", (b) asesorar al Ministerio de Educación en todo lo relacionado al equipamiento del conjunto de dichos establecimientos, incluyendo cuestiones tales como su infraestructura y la correspondiente programación asegurando su mantenimiento y permanente renovación tecnológica, a fin de permitir el mejor uso posible del "Portal Educativo" en la educación argentina”[39]

En el momento de evaluar el desarrollo de Educ.ar Martín Varsavsky, el impulsor de la idea plantea, ve como fracaso[40] los problemas en la implementación del plan de conectividad: - se había planeado conectar 52.000 escuelas - y como éxito que es el sitio punto ar más consultado. La capacitación de los docentes (los principales usuarios) siempre fue considerada como una instancia posterior y no  llegó a implementarse Una vez más el acceso al  nuevo conocimiento sólo puede evaluarse en función de las posibilidades técnicas de acceso a la información y no por el desarrollo de políticas que permitan el  procesamiento y evaluación[41] de los datos obtenidos a través de las TIyC.  

    4. Conclusiones

En los dos primeros parágrafos hemos remarcado como los conceptos  de información  y conocimiento se construyen  sobre líneas teóricas que ven las  transformaciones que se producen alrededor de la aparición de las TIyC. En la tercero se puede observar como en el discurso institucional sobre la educación el concepto de información es utilizado tanto para designar a los productos de las tecnologías teleinformáticas como para dar cuenta de los procesos cognoscitivos involucrados en la creación, circulación  y difusión  de estas nuevas tecnologías.

Si se analiza la operatoria sobre la que se basa  esta fusión de significados[42] se puede observar un desplazamiento de tipo metonímico[43]. Desde este punto de vista el reemplazo del concepto de información por el de conocimiento  implica el desplazamiento de un significado por otro en función de su pertenencia a un mismo universo semántico, el epistemológico. En este caso se reemplaza un proceso por su producto final. Tal como plantean Lakoff Y Johnson[44] este desplazamiento implica la selección de ciertas cualidades del término reemplazado por el reemplazante.  Al mismo tiempo  significa dejar de lado otras de las características del término que es reemplazado.

El reemplazo del producto por el proceso que le da origen  implica la posibilidad de unir la materialidad de las TIyC con la materialidad de los productos que generan. Esto convierte el  proceso en algo mensurable y deja de lado la especificación de la serie de transformaciones cualitativas que presupone – según todas las visiones del tema.- la aplicación  de las “nuevas” tecnologías.  Simultáneamente implica ubicar en un mismo plano de verosimilitud  y dentro de un proceso continuo los datos obtenidos sobre el proceso de cambio y los datos presupuestos que existen sobre las transformaciones que ese proceso de cambio generará.

En el marco del discurso educativo de carácter institucional esta homologación de conceptos  expresa la posibilidad de establecer un control administrativo  que permita medir y hacer visible el proceso de transformación que se produce. Al mismo tiempo la orientación del proceso de cambio aparece como pre determinada por unos instrumentos ya probados,  las TIyC,  que producen automáticamente resultados previsibles y repetibles en cualquier circunstancia. Pese a la enunciación de cambios indefectibles de prácticas en los procesos de apropiación de la tecnología  los impulsores de esas transformaciones son los mismos que las producen y difunden: las TIyC.  Como sucede con la mayoría de los sistemas y dispositivos de comunicación los instrumentos actúan como difusores de un conocimiento ya establecido y conocido.

Políticamente este tipo de postura sobre la utilización de las TIyC  determina  un tipo de relación  con las transformaciones sociales que se están `produciendo. En un momento en  que la tecnología permite encauzar el acceso a la información en múltiples direcciones   se pueden prever dos caminos. Por un lado existe la posibilidad del aprovechamiento de las posibilidades de democratización del conocimiento que implica una difusión sin precedentes ni límites físicos de la información[45]. Por otro lado las TIyC  tienen una lógica propia que lleva a la estratificación y diferenciación creciente de los usuarios.[46] En este marco  los usuarios  se pueden dividir en  interactuantes  e  interactuados. Los primeros son aquellos capaces de seleccionar sus circuitos de comunicación  e incorporarse activamente  al proceso de construcción de conocimiento. Los segundos son consumidores pasivos que acceden a un paquete limitado de opciones sin tener la capacidad para procesarlas. Una política que se centra en la difusión de la tecnología y presupone que ésta  repetirá  sus efectos universalmente  prefigura un tipo de usuario que es interactuado  por las TIyC. Por lo tanto se limitan claramente las posibilidades democratizadoras y generadoras de equidad social que se le atribuyen a las tecnologías que difunden y crean información.

 

BIBLIOGRAFÍA ANALIZADA

CASTELS, MANUEL: La era de la información: economía, sociedad y cultura. Alianza Editorial Madrid, 1997.

CEPAL – UNESCO: Educación y conocimiento: eje de la transformación productiva con equidad., Libros de la CEPAL, Santiago de Chile, 1992.

DECIBE, SUSANA: “Editorial” y “Informática y educación” en Zona educativa Nª 20,  Ministerio de Educación, Buenos Aires, marzo de 1998.

DRUCKER, PETER: “The rise of knowledge society” en Wilson Quaterly Vol. 17. Issue 2, Spring. 1993relacionados entre sí.

EDUC.AR: Estatuto social de Eudc.ar Sociedad del Estado [en línea]  en Información Institucional EDUC..AR S.E, Buenos Aires [consultado 10 de setiembre de 2002] Disponible en Internet:  < http://www.educ.ar/educar/institucional/estatuto.jsp>

FUKUYAMA, FRANCIS: “El último hombre en una botella” en Artefacto Nº 4, Eudeba, Buenos Aires, octubre de 2001

HAYECK, FRIEDRICH  : “The use of kowledge in society” en American Economic Revue, XXXV Nº 4, 1945.

MONTUSCHI, LUISA: Datos, información y conocimiento. De la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento [en línea]  en Sociedad del conocimiento, economía del conocimiento y management, CEMA, Buenos Aires, 27 de julio de 2001 [consultado 11setiembre de 2002] Disponible en Internet: :<http//www.cema.edu.ar/publicaciones/ ownload/documentos/192.pdf>

NORA, SIMON y MINC, ALAIN: La informatización de la sociedad, Fondo de Cultura  Económica, México, 1980.

PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 1999,  Mundi Prensa, Madrid, 1999.

REICH, ROBERT B.: The work of the nations. Propering ourselves to XXI Century Capitalism, Knof, Neva York, 1991

TOFFLER, ALVIN: El cambio del poder,  Plaza & Jades, Barcelona, 1997.

TOURAINE, ALAIN: La sociedad post industrial ,   Ariel ,  Barcelona,  1972

URIEN, PAULA: Varsavsky. Educ.ar en el corralito, La Nación Revista, Buenos Aires, 22 de setiembre de 2002.

BIBLIOGRAFÍA DE ANÁLISIS

FOUCAULT, MICHEL: ¿Qué es un autor?, CEFYL, Buenos Aires, 1989

GRUPO MU:  Retórica general,  Paidós, Barcelona, 1987

LAKOFF, GEORGE y JOHNSON, MARK: Metáforas de la vida cotidiana, Cátedra, Madrid, 1998

VERÓN, ELISEO:. La semiosis social,  GEDISA, Barcelona, 1987


[1] Esta ponencia, que se enmarca en la investigación en curso Usos y representaciones sobre las TIyC y sus posibilidades en el ámbito educativo. Contribuciones para el diseño de planes de capacitación docente,  desarrollada en el Área de Comunicación de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

[2] En CASTELS, MANUEL: La era de la información: economía, sociedad y cultura. Alianza Editorial Madrid, 1997.

[3]  Op. cit. Pág. 28

[4] En  DRUCKER, PETER: “The rise of knowledge society” en Wilson Quaterly Vol. 17. Issue 2, Spring. 1993.

[5] Según  plantea, por ejemplo,  Alvin Toffler en TOFFLER, ALVIN: El cambio del poder,  Plaza & Jades, Barcelona, 1997. 

[6] En CASTELS, MANUEL Op. cit. pág. 43.

[7] En el contexto de este trabajo adoptar  para el análisis definiciones de autores  que trabajan sobre la relación entre TIyC, conocimiento e información no implica  necesariamente acordar con su visión del problema. En éste y otros casos en que se recuperan definiciones o descripciones de situaciones el interés está puesto  en cómo estos conceptos son leídos y condicionan los discursos sobre educación y TIyC que son nuestro objeto de análisis.

[8] En BELL, DANIEL: El advenimiento de la sociedad postindustrial, Alianza Editorial, Madrid., 1975,  pág. 165.

[9] En PORAT, MARC: The information Economy: definition and measurement, Commerce Departament,  Washington D.C., 1977.

[10] En CASTELS, MANUEL Op.cit. pág. 43

[11] Para considerar la pertinencia de analizar el lugar de estos “textos fundacionales” nos basamos en los planteos de Michel Foucault y Eliseo  Verón.  Foucault analiza  en la conferencia “¿Qué es un autor?”(FOUCAULT, MICHEL: ¿Qué es un autor?, CEFYL, Buenos Aires, 1989) el lugar que ciertos autores y textos tienen dentro de la constitución de corpus teóricos como el psicoanálisis cuya influencia excede el campo disciplinar que  le da origen. Verón   analiza en (VERÓN, ELISEO. La semiosis social,  GEDISA, Barcelona, 1987) el modo en que ciertos textos aparecen como fundacionales dentro de un campo discursivo al constituirse como lecturas que se distancian de los discursos que aparecen como sus condiciones de producción.

[12] Por ejemplo en INNIS, HAROLD: Empire and communications, Oxford University Press., Oxford, 1950.

[13] En, por ejemplo,  MC LUHAN, MARSHLL: La Galaxia Gutemberg,, Planeta – De Agostini, ,Barcelona, 1986. La edición original en inglés es de 1962.  

[14] Comisión oficial creada por el estado japonés para estudiar los efectos económicos y sociales de la inversión orientada a la informatización.

[15] Por ejemplo en TOURAINE, ALAIN: La sociedad post industrial ,   Ariel ,  Barcelona,  1972. El original francés es de 1969.

[16] Al menos así lo plantean autores como Manuel Castels en CASTELS, MANUEL. Op. cit. pág. 47.

[17] La edición en castellano es NORA, SIMON y MINC, ALAIN: La informatización de la sociedad, Fondo de Cultura  Económica, México, 1980.

[18]Ibid.  pág. 79.

[19]Ibid   pág. 182.

[20]Ibid.  pág. 183

[21]Ibid.  pág. 93

[22] Entre ellos Francis Fukyama en (FUKUYAMA, FRANCIS: “El último hombre en una botella” en Artefacto Nº 4, Eudeba, Buenos Aires, octubre de 2001) y Luisa Montuschi en MONTUSCHI, LUISA: Datos, información y conocimiento. De la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento [en línea]  en Sociedad del conocimiento, economía del conocimiento y management, CEMA, Buenos Aires, 27 de julio de 2001 [consultado 11setiembre de 2002]  Disponible en Internet: <http//www.cema.edu.ar/publicaciones/ download/documentos/192.pdf>

[23] HAYECK, FRIEDRICH  : “The use of kowledge in society” en American Economic Revue, XXXV Nº 4, 1945.

[24] Citado en CEPAL – UNESCO: Educación y conocimiento: eje de la transformación productiva con equidad., Libros de la CEPAL, Santiago de Chile, 1992.

[25] En REICH, ROBERT B.: The work of the nations. Propering ourselves to XXI Century Capitalism,  Knof, Neva York, 1991

[26] Incluimos a los organismos internacionales  (CEPAL, UNESCO, PNUD, BID, Banco Mundial) dentro de los generadores de la política educativa argentina ya que en otros tramos del esta investigación  hemos llegado a la conclusión que la mayor parte de las iniciativas que se han generado en torno  la  aplicación de TIyC, la capacitación docente o su inclusión dentro de los estudios formales están relacionadas directa o indirectamente con propuestas de dichos organismos.

[27] PNUD: Informe sobre Desarrollo Humano 1999,  Mundi Prensa, Madrid, 1999.

[28] Cuando en el informe del PNUD se aborda el problema de los usos de Internet y sus consecuencias  se presuponen efectos y previsible similares en todos los contextos en que aparece esta nueva tecnología.

[29] CEPAL- UNESCO: Op. Cit.

[30] ibid. pág. 15

[31] ibid. pág. 30

[32] ibid. pág. 113

[33] Ibid. pág. 31

[34] DECIBE, SUSANA: “Editorial” y “Informática y educación” en Zona educativa Nª 20,  Ministerio de Educación, Buenos Aires, marzo de 1998.

[35] En realidad el Ministerio de Educación inicia ese año una campaña que pretende aumentar el número de escuelas equipadas con laboratorios en ciencias e informática gracias con vistas a facilitar el acceso a Internet gracias al aporte de  créditos del  Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

[36] DECIBE, SUSANA:  Op. Cit  pág. 15.

[37] Que está siendo sostenido por el actual gobierno  pese a que se ha quedado prácticamente sin financiación.

[38] EDUC.AR: Estatuto social de Eudc.ar Sociedad del Estado [en línea]  en Información Institucional. EDUC.AR S.E, Buenos Aires [consultado 10 de setiembre de 2002] Disponible en Internet:  < http://www.educ.ar/educar/institucional/estatuto.jsp>

[39] En Op. cit.

[40] En la entrevista URIEN, PAULA: Varsavsky. Educ.ar en el corralito, La Nación Revista, Buenos Aires, 22 de setiembre de 2002.

[41]  Por ejemplo así se define la accesibilidad: “Una página web es accesible si se han tenido en cuenta los requisitos para que pueda ser usada por personas con discapacidades físicas y por usuarios que poseen diversas configuraciones de hardware o software”  en EDUC.AR: ¿Qué es accesibilidad? [en línea]  en Accesibilidad,  EDUC.AR S.E, Buenos Aires [consultado 10 de setiembre de 2002]  Disponible en Internet:  http://www.educ.ar/educar/home/accesibilidad/jsp>

[42] En este seguimos las posiciones de Lakoff y Johnson en LAKOFF, GEORGE y JOHNSON, MARK: Metáforas de la vida cotidiana, Cátedra, Madrid, 1998. Según estos autores los tradicionales tropos de la retórica (metáfora, metonimia) son algo más que ornamentos del lenguaje  y forman parte del sistema del sistema conceptual que es de naturaleza figura:  Las metáforas de la lengua  son posibles porque existen los conceptos metafóricos  que permiten  experimentar la realidad cambiante del mundo  entendiendo una cosa nueva en términos de otra ya conocida.

[43] La descripción de la operatoria metonímica se basa en los postulados del Grupo Mu en GRUPO MU:  Retórica general,  Paidós, Barcelona, 1987.

[44] En LAKOF, GEORGE y JOHNSON, MARK: Op. cit.

[45] Tanto en el discurso institucional educativo  como en aquellos que hablan de la era de la información  o la sociedad del conocimiento  se pone énfasis en este potencial democratizador de las TIyC.

[46] En ese sentido puede considerarse el análisis que hace Manuel  Castels en CASTELS, MANUEL:Op. cit pág. 404